Limpieza y recuperación del mástil
El Mástil de los Estudiantes es un monumento de alta representación identitaria ubicado en pleno centro comercial de San Isidro. Fue inaugurado el 25 de mayo de 1938 por iniciativa de un grupo de estudiantes del Colegio Nacional de San Isidro.
Contiene dos relieves ejecutados en bronce por el artista argentino Luis Perlotti.
Estado de conservación previo a la intervención
El basamento del mástil (que es en sí mismo el volumen de expresión plástica del monumento) de granito rosado fiamatado ostenta en sus caras norte y sur dos bajorrelieves del artista argentino Luis Perlotti (Cultura y Ofrenda). En la cara este, cuatro placas conmemorativas; y en la cara oeste tres placas conmemorativas y la leyenda: “Los Estudiantes de San Isidro en Homenaje a su Pueblo/25 de Mayo/1938” (falta la letra B de la palabra “Pueblo”) y, como remate, un sol argentino con el escudo nacional y el de San Isidro. Todas las piezas mencionadas adosadas a la piedra, son de bronce.

La evaluación organoléptica registrada en imágenes reveló que el mencionado basamento-monumento se encontraba sin mantenimiento regular, en estado de suciedad ambiental y antrópica, con chorreaduras de óxido de bronce, grafitis y los laterales de los bajorrelieves exhibían vegetación invasiva.
Asimismo, se observaron filtraciones de agua de lluvia y el faltante de una pieza o listón de granito horizontal (de 0,65 m de largo y 0,10 m de alto y ancho), en la parte superior del bajorrelieve norte. En el plano superior del monumento, donde se halla insertado el mástil, se observaban grietas y fisuras que permitían el ingreso de aguas pluviales.

Las juntas entre las piezas de granito se habían perdido en su mayoría, favoreciendo la ingresión de agua de lluvia y polvo ambiental.
Las placas conmemorativas (así como las letras en relieve) se encontraban pintadas con dos manos de pintura dorada, tratamiento ése inadecuado para la pátina de aquellas piezas.
Se observaron manchas profundas de óxido debajo de la pieza de metal que sostiene la roldana para el izamiento de la bandera. Además, sobre el granito se presentaban manchas de óxido de bronce, grafitis, salpicaduras de pintura, deyecciones de animales (que con el paso del tiempo forman manchas persistentes), chicles pegados, cola vinílica adherida (producto de la pegatina de carteles) y costra negra (hollín, polución ambiental). Presentaba, también, manchas persistentes de intervenciones no profesionales.

Se comprueban faltantes de granito en algunos vértices por roturas. Se tomó la decisión de no reponer esos faltantes en esta etapa de la intervención.
Operaciones ejecutadas
Conforme a las buenas prácticas en la disciplina patrimonial, se operó bajo el criterio de mínima intervención y máxima conservación, ejecutando las acciones correspondientes al objetivo del proyecto, evitando agredir la materialidad del monumento y procediendo ante cada situación según un protocolo de gradualidad. Asimismo, la condición de monumento artístico propia del mástil, ha exigido redoblar la delicadeza con que fueron ejecutadas las operaciones sobre su materialidad.
Limpieza: se realizó un hidrolavado general, a baja presión y distancia controlada, cepillando la superficie con un tensoactivo (detergente neutro).

Las manchas sobre el granito grafitis, manchas de pintura y de óxido se trataron en forma individual con detergente de mayor poder y otros productos.

También se utilizaron procedimientos de limpieza mecánicos para la remoción de chicles y de óxido de bronce.

Las juntas entre las piedras se limpiaron, extrayendo material seco y en mal estado, se sellaron y terminaron con pastina.
Tratamiento en placas y letras:
A las placas y las letras se les aplicó decapante para remover las capas de pintura que simulaban un color bronceado. Debajo de la pintura los metales presentaban oxidaciones, manchas persistentes y desgastes. Debido al deterioro, fueron limpiados y lavadas posteriormente con abundante agua.
Las letras y sus intersticios fueron limpiados con hisopos, cepillos de dientes y herramientas que no dañan el metal (plástico o madera).
Se aplicó un acabado de terminación un producto resistente a la temperatura, a agentes externos y de fácil reversibilidad.
Los espacios entre las placas de bronce y la piedra, del lado oeste, fueron obturados con sellador transparente, así como el travesaño metálico que sostiene la roldana, por donde se producían chorreaduras por oxidación.


Tratamiento de los bajorrelieves artísticos:
En relación a los bajorrelieves se utilizó el criterio de limpieza mecánica con agua y detergente neutro, a fin de conservar la pátina original propia de la escultura y del paso del tiempo.
La vegetación invasiva de sus laterales fue rociada con un producto biocida y retirada con sus raíces. Esas juntas fueron luego obturadas con cemento, dejando lugar para la aplicación posterior de un sellador de silicona.


