Monumento a Domingo de Acassuso
Ubicación: Plazoleta “Capitán Domingo de Acassuso”, 9 de julio y Av. del Libertador, San Isidro
Autor: Julio César Vergottini (argentino, 1905 – 1999).
Diseño de la plazoleta original: Arq. Horacio Sackmann Sala.
Material: bronce
Inauguración: 15 de mayo de 1969.

El capitán vizcaíno Domingo de Acassuso fue el fundador de la capilla y la capellanía dedicadas a San Isidro Labrador en 1706. Tras su paso por la milicia, se dedicó al comercio en Buenos Aires, donde prosperó hasta el punto de convertirse en un acaudalado vecino. Desempeñó, además, diversas magistraturas.
Según un relato que popularizó su descendiente Mariano Pelliza, patrullando el Pago de la Costa, decidió descansar bajo un espinillo, donde se quedó dormido y, en tal, sueño, se le apareció San Isidro Labrador, quien le auguró el logro de una gran fortuna y le encomendó, cuando llegara ese momento, la fundación de una capilla en aquel paraje. Al despertar, hizo voto de cumplir con el pedido del santo madrileño, ni bien se lo permitiera su riqueza futura. Aquel sueño habría ocurrido más o menos donde hoy se levanta la catedral de San Isidro o en sus inmediatas cercanías.
Una vez adquirida la esperada riqueza, Acassuso cumplió su promesa.
En 1956, al cumplirse 250 años de la fundación de la Capilla y la Capellanía, se colocó una piedra fundamental (frente al actual teatro del viejo concejo) para levantar allí un monumento al fundador. Pero, al expropiarse la esquina de Av. Del Libertador y 9 de Julio, se resolvió trasladar allí la piedra, y el lugar pasó a llamarse “Plaza del Fundador”.
El 15 de mayo de 1965 se dispuso dar el nombre de “Capitán Domingo de Acassuso” a aquella plazoleta y se designó una comisión que organizó un concurso de proyectos y que eligió el del escultor Julio César Vergottini.
La demora derivada del reemplazo del gobierno nacional dio ocasión, poco después, para modificar la primitiva maqueta, tras una visita al atelier del escultor. El monumento fue inaugurado el 15 de mayo de 1969.
La estatua de bronce, colocada sobre un pedestal de mampostería, representa al capitán Domingo de Acassuso con una rodilla en tierra, sosteniendo un pliego en su mano izquierda, y la derecha apoyada en un libro. Su actitud meditativa y orante recuerda el motivo piadoso que le inspiró la fundación de la capilla dedicada a San Isidro Labrador y su capellanía.
El lenguaje empleado por el artista es moderno y figurativo, con trazos, por momentos, inacabados.
El conjunto se complementa con una columna rectangular revestida con placas de Travertino del país, que refuerza la lectura vanguardista, y con una fuente de aguas cantarinas.
La plazoleta donde se ubica fue diseñada por el Arq. Sackmann Sala.


