PLAZA 9 DE JULIO
Plaza 9 de julio
Este espacio fue inaugurado el 9 de julio de 1911, en el día patrio que inspiró su nombre. El proyecto fue impulsado por los propios vecinos, con diseño del ingeniero Alberto Beverini, y se convirtió rápidamente en el punto de encuentro de toda la comunidad. En el centro se instaló un busto del brigadier Juan Martín de Pueyrredón, que presidió los festejos patrios y fue testigo de las primeras celebraciones y kermesses del pueblo.
Desde sus inicios, la plaza tuvo un diseño singular: las diagonales Salta y Tucumán convergen en su centro, una traza moderna para la época que le dio identidad al barrio y reforzó su carácter de espacio cívico.
En 1935 se realizó una gran remodelación que marcó su fisonomía hasta hoy: se incorporó el mástil monumental, se plantaron tipas —muchas aún en pie— y se construyó la fuente con su delfín de inspiración renacentista. Frente a la plaza se consolidó la parroquia Iglesia Santa Teresita del Niño Jesús, fortaleciendo su rol como corazón cívico y espiritual de Martínez.
Durante décadas, este espacio fue escenario de actos patrios, desfiles, torneos atléticos, carreras de bicicletas, kermesses y festivales populares. Desde los años 50, las fiestas julias y patronales reunieron a generaciones de vecinos que venían a celebrar, escuchar música, ver fuegos artificiales o disfrutar la clásica calesita, que forma parte de la memoria afectiva de Martínez.
En 1983, la plaza fue nuevamente renovada y se construyeron el anfiteatro, la pérgola y el mural de mayólicas de A. Esteban que representa escenas típicas de la ciudad: el tren, el río, el turf y la parroquia.
Los niños de ayer y de hoy, que al jugar en la Plaza 9 de julio construyen los recuerdos que los acompañarán el resto de sus días.

