Cristo del Sagrado Corazón

Ubicación: Plazoleta “Obispo Aguirre”, frente a la Catedral, San Isidro.
Autor: Raimundo Catteruccia (italiano).
Material: cobre batido.
Pedestal: granito Sierra Chica, ejecutado por la población penal, Ministerio de Obras Públicas.
Inauguración: 30 de junio de 1940.
 

En el año 1939, al crearse en San Isidro la filial de la Obra de Entronización del Sagrado Corazón, se concibió la idea de erigir una estatua, próxima a la entonces iglesia parroquial, alusiva a dicha devoción. Téngase en cuenta la atmósfera de época, afectada por las noticias de la guerra europea, y la fe depositada por los creyentes católicos en las promesas pacificadoras del Sagrado Corazón de Jesús.

Se trata de la primera figura de Cristo emplazada en un espacio público en la Provincia de Buenos Aires. La obra, del escultor Raimundo Cateruccia, fue solventada mediante una colecta pública, siendo provisto por el intendente De las Carreras, el granito de su pedestal.

El acto inaugural fue el 30 de junio de 1940, y comprendió la consagración del pueblo al Sagrado Corazón de Jesús, una misa solemne y una procesión que partió del templo, encabezada por los Exploradores de Don Bosco y que, seguida por delegaciones escolares, instituciones parroquiales, autoridades, y feligreses, se detuvo frente al flamante monumento. Los llamados “Pajes de Jesús sacramentado” condujeron la corona y el cetro, y las niñas del Colegio María Auxiliadora llevaban las ofrendas florales. 

La procesión llegaba a las tres cuadras. Tras el discurso de la Sra. Adela Giménez Bustamante de Malbrán, la entonación del Himno a Cristo Rey de su autoría y la aceptación del monumento por parte del comisionado municipal, el cardenal Copello, arzobispo de Buenos Aires y nativo de San Isidro, impartió la bendición.

Hubo un telegrama remitido desde Roma, en nombre del Papa Pio XI, que destacaba el hecho de la “primera entronización pública” del Sagrado Corazón en la Argentina, fuera allí en San Isidro.

Se trata de un Cristo descalzo y revestido con túnica nazarena, ceñida por un cordón o cíngulo, con los brazos extendidos, y las palmas abiertas, en señal de paz y fraternidad. La túnica se abre en el pecho y permite observar el emblema del Sagrado Corazón.

La figura, de referencias todavía art-decó, ejecutada en cobre batido, afirma sus pies soberanamente en una semiesfera, símbolo del orbis mundi. Una corona expresa la realeza social y espiritual de Jesucristo.

El Cristo y la semiesfera se alzan sobre un cubo enchapado en cobre martelinado y colocado encima de un basamento de granito de sección cuadrada.